Descubre el verdadero paraíso para los amantes de montaña de una forma atípica y singular

Glamping bajo las estrellas, el puente tibetano de Canillo, el mirador del Roc del Quer y la ruta Coronallacs: Andorra en verano para amantes de la montaña.

Andorra

En verano, Andorra se viste de verde. El 90 % de su territorio es naturaleza, y con el buen tiempo el Principado se convierte en un destino ideal para quien quiere desconectar, respirar aire puro y vivir la montaña de una forma diferente: durmiendo bajo las estrellas, asomándose a miradores de vértigo o encadenando refugios a más de 2.000 metros.

Glamping: dormir en plena naturaleza sin renunciar a nada

El glamping une la aventura de la acampada con la comodidad de un hotel. En Andorra hay varias opciones con tiendas, cabañas o burbujas equipadas y respetuosas con el entorno:

  • Sedornet: cuatro tiendas con capacidad para hasta 10 personas, perfectas para familias o grupos de amigos.
  • Domo Coma III: a 2.350 metros de altitud, para ver caer la noche sobre los Pirineos y despertar con la primera luz del día. Una opción pensada para escapadas en pareja.
  • Cabaña Piolet: una cabaña en un árbol para hasta cuatro personas, para los más aventureros.

Miradores y el puente tibetano de Canillo

El Mirador del Roc del Quer, en Canillo, deja a los pies los valles de Montaup y de la Valira d’Orient, con la sensación de estar abrazado por las montañas. Muy cerca se encuentra uno de los grandes atractivos de los Pirineos: el Puente Tibetano, una pasarela colgante de 603 metros de longitud situada a 1.875 metros de altitud, que cruza la Vall del Riu a 158 metros sobre el suelo. Es uno de los puentes de este tipo más largos del mundo.

Ambas visitas se pueden combinar con una entrada conjunta de 14,50 euros que incluye el autobús desde el pueblo de Canillo, junto al Palau de Gel. Los menores de seis años entran gratis.

Senderismo para todos los niveles

Andorra cuenta con tres grandes espacios naturales: el Valle de Sorteny, el Valle del Madriu-Perafita-Claror y los Valles del Comapedrosa. Sus senderos se adaptan a todas las edades y niveles, desde paseos sencillos para descubrir la flora y la fauna hasta los senderos de gran recorrido para quienes buscan cumbres.

Coronallacs: cinco etapas, cuatro refugios y veinte lagos

Para senderistas con experiencia, la Coronallacs es todo un reto: una ruta circular de 92 kilómetros que sale de Escaldes-Engordany, pasa junto a 20 lagos y enlaza los cuatro refugios guardados del país, lo que permite dormir en cada uno y caminar con poco peso. Las etapas rondan los 18 kilómetros diarios y la dificultad es media-alta.

  1. Primera etapa: recorre el Valle del Madriu-Perafita-Claror, Patrimonio Mundial de la Unesco desde 2004, hasta el refugio de l’Illa, a 2.488 metros.
  2. Segunda etapa: más larga, atraviesa los valles de Envalira, el Siscaró e Incles hasta el refugio de Juclà.
  3. Tercera etapa: con vistas a los picos más altos del país y terreno ferruginoso, termina en el refugio de Sorteny. Merece la pena reservar una noche extra para conocer el Parque Natural del Valle de Sorteny, Reserva de la Biosfera desde 2020.
  4. Cuarta etapa: la más dura y larga, con los paisajes de alta montaña más espectaculares, hasta el refugio del Comapedrosa.
  5. Quinta etapa: arranca junto a la frontera con España y regala vistas privilegiadas del Aneto antes de cerrar el círculo.

Un pequeño país de montaña

Entre España y Francia, Andorra ocupa 468 km², y una décima parte de su naturaleza es Patrimonio Mundial. A su aire puro y sus rutas de verano se suman más de 300 kilómetros de pistas de esquí en invierno y una oferta variada de cultura, gastronomía, compras y bienestar.

¿Te ha gustado este artículo?

Valora de 1 a 5 estrellas

Sé el primero en valorarlo.